18/12/2006

Ahora, el problema de la rosca

Pensaban que el problema del tapón de corcho en el vino había quedado resuelto con la introducción del de rosca. Pero ahora los productores de vino tinto tienen que lidiar con uno todavía mayor: el olor a huevos podridos.

Los expertos creen que una de cada 50 botellas que se cierran con tapón de rosca en el Reino Unido, y unas 200.000 en todo el mundo, podrían estar afectadas por un proceso químico denominado sulfatación. En cuanto retira el tapón metálico, el consumidor se ve embestido por un olor a azufre que algunos comparan al de la goma quemada, las cerillas usadas o incluso la bomba fétida que un niño travieso arroja en el colegio.
 
A los comerciantes se les ha recomendado que pongan un especial cuidado a la hora de escoger el vino, especialmente si van a almacenarlo en una bodega.
 
Los tapones metálicos aparecieron en el mercado porque, muchas veces, los corchos defectuosos no cierran herméticamente las botellas, y el contenido se sale o, en su caso, se queda sin gas. [Nota de la Redacción: Es evidente que la redactora de ‘The Times’ no ha oído hablar del verdadero problema, la contaminación por tricloroanisol (TCA) con el famoso ‘olor a corcho’.]
 
Los expertos minimizan el problema cuando se trata de un vino blanco con tapón de rosca y se compra para beberlo de forma inmediata, pero consideran que los tintos como el pinot noir o el cabernet sauvignon envasados con esta técnica podrían resultar un verdadero fiasco.
 
Los análisis que la International Wine Challenge practicó el pasado otoño sobre 9.000 vinos revelaron que la sulfatación había afectado al 2,2% de las botellas, cuyo contenido no había podido respirar. Por lo que respecta a las botellas taponadas con corchos o tapones de plástico, se detectaron problemas en el 4,4% de los vinos.
 
Algunos representantes del sector han mostrado cierto desdén hacia esos resultados, y dijeron que ellos únicamente se deben a la experiencia de los catadores. Sin embargo, un destacado analista de vinos confirma que nos hallamos ante un problema real.
 
Geoffrey Taylor, un químico que cada año analiza 14.000 botellas con tapón de rosca, reconoce haber encontrado casos de sulfatación. "Hay problemas con los tapones de rosca en alrededor del 2% de las botellas en Australia, y aproximadamente en el doble en el resto del mundo".
 
A los principales supermercados y almacenes de vinos se les ha comunicado que es probable que tengan que enfrentarse a devoluciones por parte de los clientes descontentos. A los productores también se les ha facilitado el resultado de los estudios, a fin de que intenten erradicar el problema, dado que éste se produce en el transcurso del proceso de elaboración. Casi el 90% de los vinos que Nueva Zelanda exporta al Reino Unido tienen tapones metálicos de rosca.
 
Warren Adamson, el director de la New Zealand Wine & Grape Industry en el Reino Unido, comenta: "Es la primera vez que se publican cifras oficiales acerca de los problemas de sulfatación de los tapones de rosca, y resultan de gran ayuda para nuestros cultivadores y nuestros empresarios. Sin embargo, en el caso de los vinos de Nueva Zelanda sólo se ha visto afectado el 1,7%, cinco décimas por debajo del alcance medio, que está en el 2,2%".
 
Los sulfatos se encuentran en el vino en estado natural. Cuando se descomponen producen un compuesto llamado tiol, que es el que proporciona al azufre su aroma característico. Los corchos permiten que entre el oxígeno, el cual "desulfata" los thiols y evita que desprendan tal olor. También puede haber sulfatos en botellas que no se hayan limpiado convenientemente. Los tapones de rosca aplican un cierre hermético por donde no puede entrar el aire.
 
Fuente: Elmundovino.com
 
 
Neocelandeses: Crítica a la tapa a rosca apesta
 
Con estas palabras los enólogos de Marlborough expresaron según reporta el diario The Marlborough Express su burla a los informes ingleses sobre vinos tapados con tapa a rosca que sugieren que dichos vinos son propensos a presentar un olorcillo de huevos putrefactos. A decir de los enólogos ésta es la última tentativa de golpear a las tapas a rosca por parte de la industria del corcho. El informe del periódico desde Gran Bretaña dice que los esfuerzos de los vinicultores por solucionar el problema de los vinos con "olor a corcho" puede haber exacerbado un problema menor de las tapas a rosca que pueden dejar en los vinos el olor azufrado.
 
Las pruebas en vinos con tapa a rosca hechas por el International Wine Challenge en Londres encontraron que 2.2 por ciento de botellas fueron afectados por sulfidización, una reacción química causada por exceso en el uso del conservante dióxido de azufre en ausencia de oxígeno. Aunque el IWC encontró problemas de azufrado también en 4.4 por ciento de las botellas tapadas con corchos, los corchos permitieron al oxígeno ingresar en la botella, disminuyendo al parecer algo del olor, según divulgó el periódico The Scotsman.
 
Pero John Forrest, de Marlborough uno de los winemakers pioneros que lanzaron la Iniciativa de las Tapas a Rosca en el 2001, dijo que los vinos tapados con corchos mostraron el doble de problemas de azufrado que los vinos con tapas a rosca, y las cifras confirmaron eso. La presencia de los olores azufrados en un vino se deben a problemas de elaboración más que un problema de cierres, y "sulfuros inestables transitorios" en el vino, que la mayoría de la gente no notaría.
 
“Estos defectos transitorios podrían solucionarse decantando esos vinos”, dijo Forrest, quien agregó que está “enfermo de las falsas acusaciones”, y culpó a la industria del corcho por generar mala prensa sobre las tapas a rosca. Forrest lo describió como un plan armado "por los intereses de una pequeña minoría, organizada y bien financiada, basada en el Reino Unido" que generaba mala prensa sobre las tapas a rosca. Los vinos de Nueva Zelanda fueron afectados solamente en un 1.7 por ciento, es decir por debajo del promedio del 2.2 por ciento.
 
Según Forrest, más del 90 por ciento de los vinos elaborados en Nueva Zelanda utilizan tapas a rosca y ese número crece, y la tecnología mejora diariamente. Casi el 90 por ciento de los vinos de Nueva Zelanda vendidos a Gran Bretaña usan tapas a rosca totalizando 12 millones de botellas por año. Los expertos de Nueva Zelanda han demostrado a los consumidores que las notas aromáticas de un Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda se mantienen mejor y durante más tiempo en una botella cerrada con tapa a rosca. El aire atrapado en la botella no puede escapar, y retrasa el desarrollo del vino. Las tapas a rosca son buenas para vinos blancos jóvenes, así como para blancos y tintos fáciles de beber, porque puede prolongar sus vidas.
 
Si hasta aquí la cosa es complicada, nos enteramos en un artículo de Radio New Zealand que, Matt Dicey, un vinicultor de Nueva Zelanda, director general de Mt Difficulty Wines, dice que el sulfuro es usado por algunos elaboradores para añadir complejidad a sus vinos. Las pruebas realizadas en Gran Bretaña encontraron que una botella de vino de cada 50 con tapa a rosca está afectada por problemas relacionados con compuestos azufrados, que pueden causar en el vino un olor similar al de huevos putrefactos. Pero Dicey concluyó que cada enólogo tiene una opinión diversa sobre cuánto azufre es aceptable para sus vinos. Otro vinicultor, Alan Limmer de Stonecroft, Vineyard, dice que el método de prueba usado en Gran Bretaña no es confiable ni exacto.
 
Fuente: ArgentineWines.Com

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