11/12/2006
El ex dictador murió en el Día Internacional de los Derechos Humanos y cumpleaños de su mujer

El hombre que traicionó a Allende

Pinochet era considerado un militar leal por el presidente socialista de Chile pero lo derrocó tres semanas después de ser nombrado jefe del Ejército. Allende murió asesinado. Gran parte de Chile festeja la muerte del ex dictador Augusto Pinochet Ugarte, mientras sus partidarios protagonizaron desórdenes públicos en los alrededores del Hospital Militar. El ex dictador murió de manera repentina en el Día Internacional de los Derechos Humanos y tras celebrar el cumpleaños de su mujer, Lucía Hiriart.

Gran parte de Chile festeja la muerte del ex dictador Augusto Pinochet Ugarte, mientras sus partidarios protagonizaban desórdenes públicos en los alrededores del Hospital Militar. El ex dictador murió de manera repentina en el Día Internacional de los Derechos Humanos y tras celebrar el cumpleaños de su mujer, Lucía Hiriart.
 
El deceso ocurrió exactamente a las 14:15 horas del domingo 10 de diciembre, a causa de una inesperada descompensación cardiaca. Un comunicado de prensa del centro médico castrense informó en la mañana que Pinochet "estaba muy bien, en plena recuperación", pero a las 13:30, el ex dictador sufrió una crisis cardiaca. Trasladado a la unidad de cuidado intensivo, los médicos no pudieron resucitarlo y 45 minutos más tarde ya era cadáver.
 
Pinochet fue internado el pasado domingo 3, por un infarto al miocardio y un edema pulmonar, pero después de una rápida recuperación fue retirado de la unidad de terapia intensiva e incluso se esperaba el alta médico para que abandonara el hospital el martes. El cuerpo es velado en la Escuela Militar.
 
Carnaval en Santiago
 
En menos de una hora, la noticia desató un carnaval en Santiago. Según informes de radioemisoras y fuentes del ministerio del Interior, a partir de las 15 horas comenzó a concentrarse gente en diversos sectores de la capital a fin de exteriorizar su alegría, a pesar del intenso calor. Mientras los automóviles hacían sonar sus bocinas, gente con banderas salió a las calles para celebrar con gritos, champagne, vino, refrescante cerveza o simplemente agua. Se leyeron letreros que rezaban “Gracias, Viejito Pascuero”, nombre chileno de Papa Noel o Santa Claus.
 
La mayor cantidad de gente se concentró en la Plaza Italia, o Plaza Baquedano, de Santiago. Asimismo, hubo champagne y masivas manifestaciones de alegría en el monumento de Salvador Allende frente al palacio gubernamental de La Moneda, en la comuna de La Florida y Ñuñoa, además en las poblaciones Villa Francia, La Victoria, La Pincoya y otros sectores. También hubo manifestaciones en las principales ciudades del país. Carabineros agredió inesperadamente a los manifestantes de Valparaíso con gases, balines de goma y carros lanza agua. Se ignora si fue una iniciativa propia de la policía o una orden gubernamental. Al fin de la tarde partió una marcha multitudinaria desde Plaza Italia, por la Alameda, la avenida más importante de Santiago, rumbo a La Moneda y el monumento a Salvador Allende en la Plaza Constitución.
 
En la otra cara de la medalla, los partidarios de Pinochet se congregaron en las afueras del hospital Militar, hasta donde acudieron el alcalde de Providencia, el ex oficial de la DINA coronel (r), Cristián Labbé, el senador UDI Juan Antonio Coloma y otros adherentes. Los manifestantes pro pinochetistas pedían duelo nacional, banderas a media asta y funeral de Estado. Dos mujeres exaltadas bajaron a media asta dos banderas del centro médico, pero fueron detenidas. Durante la semana que permaneció internado, Pinochet no fue visitado por los jefes de los dos partidos pinochetistas chilenos, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN). Los desórdenes en el Hospital Militar fueron permanentes pero Carabineros no intervino.
 
Los medios de comunicación, excepto el diario La Nación, se refieren a Pinochet como “ex presidente”, “ex mandatario”, “ex jefe de estado”. Sólo La Nación ha venido titulando en primera página con la expresión “dictador” o “ex dictador”.
 
La muerte le ganó a la justicia
 
Para algunos opositores a la dictadura, es lamentable que Pinochet haya muerto sin haber sido condenado por la justicia en ninguno de los numerosos procesos por crímenes de lesa humanidad y violaciones de derechos humanos, mientras la mayoría simplemente celebra su muerte. Sergio Bitar, Presidente del PPD, anunció que su partido está contra los honores de jefe de Estado simplemente porque no fue elegido por el voto popular.
 
Muchos partidarios del ex dictador destacan su “modernización del país” y sus discutibles “éxitos económicos”. Pero Mireya García, dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, recordó que “se va con 1.127 desaparecidos y 3.000 ejecutados. ¿De qué Chile moderno se habla?”, preguntó Mireya García.
 
El vicepresidente de la Democracia Cristiana, diputado Jorge Burgos, recomendó “actuar con respeto y respetar el sentimiento de la gente”, aunque admitió que “la dictadura fue dañina, pero ya pasó y lo que hay que mirar ahora es el presente y el futuro, ser capaces de respetar el dolor”. Añadió que para “quienes somos creyentes será Dios quien decida el destino de quien sojuzgó”, etcétera.
 
La mayoría de los anti pinochetista no se hacen mayores problemas para celebrar la muerte de Pinochet. Parodiando la célebre frase de Fidel Castro, durante el juicio por el Asalto al Cuartel Moncada, un manifestante dijo que por fin ha muerto y sólo cabe expresar: “¡Absolvedme, no importa, la historia me condenará!”.
 
Fiesta de cumpleaños de Lucía
 
El día domingo fue dulce y agraz para los familiares de Pinochet. Pese al estado de salud del ex dictador, vivieron desde temprano una jornada de fiesta, con motivo del cumpleaños 84 de su cónyuge, Lucía Hiriart. Con los más allegados, entre ellos el alcalde Labbé, la familia conmemoró el cumpleaños en la capilla del Hospital Militar, donde aprovecharon para orar por la pronta recuperación del ex dictador. En las afueras del recinto médico, uno que otro adherente al procesado y entonces convaleciente Pinochet quisieron entregarle una torta a Lucía Hiriart.
 
Radio Bío Bío informó que Lucía Hiriart sufrió una repentina alza de presión al conocer el deceso de su cónyuge, mientras su hijo Augusto (Agustito) se mostró destrozado por las manifestaciones de alegría que brotan en diversos puntos de la ciudad.
 
Duelo del Ejército
 
Mientras se discutía si habría o no ceremonia de Estado y duelo nacional, el Ejército, que tiene la prerrogativa de decretar un “duelo institucional”, exclusivo para el ámbito del arma, decidió rendirle esos honores, pero se descartó el funeral de Estado, con la presencia de Michele Bachelet. A lo sumo asistiría al entierro la Ministra de Defensa Viviane Blanlot. En horas de la tarde, la bandera fue puesta a media asta en la Escuela Militar, escenario del velatorio del ex dictador. Al fin del día, la bandera fue izada a media asta en todos los edificios militares. El entierro se realizará el martes en la mañana. Pero como se sabe, por pedido del propio extinto, su cadáver será cremado para evitar una eventual profanación. Tan seguro estuvo hasta último momento de los odios que cosechó que hasta en eso pensó.
 
Una fuente allegada al ministerio del Interior señaló que probablemente haya un funeral militar pero discreto, “quizás con un par de milicos disparando unas salvas”, pero sin la fanfarria de cureñas con que fueron sepultados otros ex comandantes en Jefe, como el general René Schnneider, asesinado en 1970 por su lealtad con el proceso constitucional que eligió Presidente a Salvador Allende.
 
Ernesto Carmona
Consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile y secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).

TRAICIONÓ A ALLENDE

El general Augusto Pinochet era considerado por el presidente socialista Salvador Allende como un militar leal a su Gobierno cuando lo nombró jefe del Ejército de Chile, tres semanas antes de ser derrocado por el golpe que encabezó el 11 de septiembre de 1973.

Aunque nunca tuvo una actuación sobresaliente en su carrera militar, sucedió en el mando militar al general Carlos Prats, que se desempeñó como ministro de Interior y renunció al Ejército el 23 de agosto de 1973.

Pinochet, que falleció este domingo, asumió la jefatura del Ejército dos días después, recomendado por el mismo Prats, quien aseguró al mandatario que pertenecía al bando de los "leales" y que no participaba de los planes que se fraguaban al interior de la institución para derrocarlo, según múltiples testimonios.

"Creía honestamente que dicho general compartía con sinceridad mi acendrada convicción de que la caótica situación chilena debía resolverse políticamente, sin golpe militar, ya que esto sería su peor solución", escribió el general Prats en sus memorias.

El analista político Patricio Navia explicó a la AFP que Pinochet fue nombrado en el cargo porque "no era parte de los golpistas ni tampoco era parte de los que pudieran opacar al general Prats".

"Era un candidato de consenso porque no brillaba. Se creía que iba a ser leal al Gobierno porque no tenía grandes ideas ni iniciativas", sostuvo. A ojos del mandatario, Pinochet era un "hombre leal", recordó por su parte el ex ministro de Economía de Allende, José Cademártori.

Incluso, agregó, el presidente quiso tomar contacto con él cuando aparecieron las primeras noticias del golpe, la mañana del martes 11 de septiembre de 1973.

"Llamen a Augusto, que es de los nuestros", habría dicho Allende ese día, según relatos de quienes le acompañaron en el palacio presidencial de La Moneda en la resistencia a la rebelión militar.

Pero Pinochet, que permanecía oculto en un cuartel al este de Santiago dirigiendo las acciones de los golpistas, no respondió al llamado de Allende y por medio de un emisario le exigió su rendición ofreciéndole un avión para partir al exilio.

"...¡Y por el camino los van tirando abajo!", gritó el general, en una comunicación radial con otros oficiales golpistas, interceptada por un ciudadano anónimo y publicada en 1997 en el libro "Interferencia Secreta", de la periodista Patricia Verdugo.

Pinochet fue el último de los jefes de las Fuerzas Armadas en sumarse al golpe, escribió en sus memorias el almirante José Toribio Merino, que asumió la jefatura de la Armada ese día y murió hace siete años.

El ex dictador aseguró sin embargo a una de sus biógrafas, la periodista María Eugenia Oyarzún, que el golpe lo preparaba en secreto desde un año antes.

"No cabía el error (...) teníamos que librar a la patria del caos de Allende y del cáncer marxista", argumentó.

Sin embargo, "Pinochet es el único que afirma que venía planeando el golpe desde hacía tiempo", agregó el analista político Patricio Navia, profesor adjunto de la Universidad de Nueva York.

"Si todos están de acuerdo menos Pinochet, está claro que además de traidor es un mentiroso", concluyó el analista.

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