06/06/2017

"Pruebas piloto" que impulsa el Gobierno para las elecciones

Está negociando con la Cámara Electoral la instrumentación de medidas para dar más transparencia al proceso electoral sin la necesidad de una reforma electoral.

No hubo posibilidad alguna de avanzar en el Congreso con una ley de reforma electoral como la que pensaba Mauricio Macri para este año. Pero a cambio de ello, el Gobierno se dispone a instrumentar en las próximas elecciones una batería de "pruebas piloto" para buscar una mayor transparencia en el proceso electoral.

En línea con la idea de que el Gobierno mantenga cierta distancia y objetividad en el proceso electoral, el Ministerio del Interior comenzó a entablar conversaciones con la Cámara Nacional Electoral para imponer en la jornada de los comicios de octubre al menos tres herramientas concretas que le sirvan como una suerte de "antídoto contra la falta de transparencia".

Según confiaron a Infobae fuentes calificadas de la Casa Rosada, desde la subsecretaría de Asuntos Electorales que dirige Ezequiel Fernández Langan empezaron a dialogar con los jueces de la Cámara Electoral Santiago Corcuera, Alberto Dalla Via y Hernán Gonçalves Figueiredo para imponer en octubre una prueba piloto de boleta electrónica, duplicar los centros de transmisión de datos electorales y el escaneo de algunas actas de votación.

"Todo esto forma parte de una prueba piloto tendiente a darle mayor transparencia al proceso electoral que luego queremos trasladar con la reforma política que se debata en el Congreso", dijo a Infobae uno de los funcionarios del gobierno que lleva adelante las charlas con la Cámara Electoral para poner en marcha este mecanismo.

Por lo pronto, el gobierno quiere aumentar de 85 a 152 los centros de transmisión de datos de la votación en la provincia de Buenos Aires. Esto permitirá agilizar sustancialmente en tiempo y forma el proceso electoral teniendo en cuenta que en territorio bonaerense hay distancias muy extensas en algunos municipios y la densidad de población en condiciones de votar hace que se dificulte la recolección de datos de las urnas. Los centros de transmisión de datos son los que comunican el resultado de las elecciones al centro de cómputos del Correo Central y la duplicación de estos permitirá avanzar más rápidamente en la carga de datos.

A su vez, el Gobierno quiere imponer una prueba piloto en algunas provincias para instrumentar un sistema de escaneo de las actas de votación. Este mecanismo también agilizará el proceso electoral y apunta a reducir los niveles de error en la carga de datos de cada escuela de votación.

Por último, la apuesta más jugada de la Casa Rosada en esta idea de mostrar mayor transparencia en el proceso electoral es la intención de instalar algunas urnas electrónicas en diferentes centros penitenciarios de la provincia de Buenos Aires. El Gobierno cree que la boleta electrónica en un universo reducido como una cárcel puede ser fácilmente controlable y se puede previamente instruir a la población que ese día vaya a usar el voto electrónico para evitar errores. Esta propuesta no está cerrada aún y quizás sea la más controvertida de imponer teniendo en cuenta la empresa que realizará este trabajo y el universo que se busca abarcar.

Con todos estos mecanismos llevados a la práctica, el Gobierno se dispone a dar muestras de que la reforma electoral que este año no se pudo aprobar en el Congreso por el clima de campaña podrá ser beneficiosa en el futuro inmediato. Claro que la reforma política que buscaba imponer el Ejecutivo apuntaba a un cambio más profundo del sistema electoral como la imposición de la boleta única, el voto electrónico y un mecanismo más transparente de financiamiento de las campañas. El proyecto oficial de reforma política se trabó en el Senado a finales del año pasado y no pudo ser retomado en este año electoral por el oficialismo.

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