23/03/2017

La televisión francesa apela al caso Grassi para señalar la ambigüedad del Papa ante la pedofilia

Un documental emitido por France 2 denuncia que buena parte de la jerarquía católica sigue protegiendo a los sacerdotes acusados de abuso y hace llegar la cadena de responsabilidades hasta Roma.

"El Papa es el único que puede sancionar a estos cardenales encubridores", dice la conductora de Cash Investigation, un programa mensual del canal France 2, que en este caso estuvo dedicado a mostrar la cantidad de casos de curas denunciados por pedofilia a los que la Iglesia, en vez de separarlos y remitirlos a la justicia, traslada a otros países y en ciertas ocasiones protege activamente.

La investigación está centrada especialmente en los casos de sacerdotes franceses en esa condición, a los que los investigadores del programa encuentran trabajando en diócesis lejanas, como en Camerún, Guinea, Líbano o Mozambique. Con frecuencia, incluso, reinciden en sus nuevos destinos y a veces deben entonces ser repatriados a Francia, ahora para eludir la justicia en el extranjero.

Los realizadores del documental también contabilizaron casos en otros países y confeccionaron un mapa de esto que llaman "solución geográfica": es decir, expatriar a los sospechosos. En total, identifican 95 casos en el mundo lo que representa 802 víctimas.

En el programa, se señala que, con muy pocas excepciones, en la mayor parte de los países, los episcopados eluden su responsabilidad y siguen encubriendo a los curas e ignorando a las víctimas.

La investigación no apunta por lo tanto sólo a los sacerdotes, sino a los obispos responsables de este encubrimiento. Uno de los más cuestionados por haber hecho oídos sordos a las denuncias es el cardenal australiano George Pell quien recientemente admitió ante la justicia de su país haber encubierto a sacerdotes pedófilos.

La pregunta que formulan los periodistas a responsables vaticanos es por qué no ha sido excluido del C9, el órgano de nueve cardenales que asesora al papa Francisco en el gobierno de la Iglesia y la reforma de la Curia. Surge así el antecedente del caso de Julio César Grassi, cuya condena acaba de ser confirmada por la Suprema Corte de Justicia, y los reporteros encuentran el dato de la investigación paralela que el Papa, cuando era Arzobispo de Buenos Aires, habría encargado a un abogado, según la Iglesia, para formarse una idea independiente, y, según los acusadores de Grassi, para influir en los jueces en las sucesivas instancias de apelación y lograr su absolución.

La pesquisa llega por lo tanto a Buenos Aires, donde Cash Investigation se reúne con víctimas de otros sacerdotes que aseguran que Bergoglio jamás los recibió en sus tiempos de Cardenal, y que ahora, como Papa, tampoco ha respondido a sus cartas.

Con toda lógica, la investigación sigue en la Santa Sede donde, señalan, el Sumo Pontífice se negó a concederles una entrevista. En consecuencia, optaron por interpelarlo en la plaza San Pedro, durante una audiencia general: "Santo Padre, ¿es cierto que usted trató de influir en la justicia en el caso Grassi?".

"No, para nada", responde el Papa, entre extrañado y molesto, antes de seguir su recorrida.

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