26/01/2017

El Gobierno busca un acuerdo con la cadena de valor automotriz modelo "Vaca Muerta"

Funcionarios se reunieron con autopartistas y cámaras del sector metalúrgico. Buscan un convenio similar al de los petroleros.

Luego de la reforma del convenio laboral petrolero para la explotación del yacimiento de Vaca Muerta, le tocó el turno a la cadena de valor del sector automotriz. El ministro de Producción, Francisco Cabrera, se reunió esta tarde con los representantes empresarios y sindicales de la actividad, con el objetivo de avanzar en un acuerdo marco que mejore la productividad de las terminales.

La intención del Poder Ejecutivo es presentar un plan oficial que aborde distintas temáticas que reduzcan los costos del sector, en cuanto a lo logístico, lo impositivo y lo infraestructural. Y por supuesto, como ocurrió en el caso de Vaca Muerta, se abordará una posible reforma de los convenios colectivos de trabajo que alcanzan a la actividad automotriz.

"Queremos hacer un acuerdo global, en el que estén claramente tranquilos los inversores, los trabajadores y los consumidores sobre hacia dónde va la industria", había señalado Francisco Cabrera desde Davos. En ese marco, les pidió a las empresas metalmecánicas "que inviertan y que bajen sus precios, y para eso tienen que ajustar sus costos".

Desde el punto de vista de las empresas, se planteó una revisión del impuesto interno -que en algunos modelos de media y alta gama, representa el 64% del precio-, el incremento de los reintegros a la exportación, cuyo incentivo se mantendrá en el 14% hasta junio,  y la mejora de "costos logísticos improductivos".

"Fue una reunión muy productiva, muy buena. Vamos a tener una serie de reuniones para que crezca el sector automotor", afirmó Cabrera luego del encuentro desarrollado en el Salón Negro del décimo piso del Palacio de Hacienda.

El ministro Francisco Cabrera estuvo acompañado por el secretario de Industria, Martín Etchegoyen, y por el lado empresario estuvieron representantes de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), el titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), Gerardo Venutolo, el vice, Juan Carlos Lascurain, y el presidente de la Asociación Argentina de Fábricas de Componentes (AFAC), Raúl Amil.

Una fuente relacionada con las conversaciones estimó que las charlas se podrían prolongar por un mes, aproximadamente, antes de que el Gobierno esté en condiciones de anunciar algo parecido a lo que ocurrió con Vaca Muerta, hace un par de semanas.

Entre los puntos puestos sobre la mesa se destacó el análisis de la Ley de Autopartes, aprobada el año pasado por el Congreso, que dispone beneficios fiscales para las terminales que incorporen mayor cantidad de piezas fabricadas en el país. Se estima que en promedio, en la Argentina sólo se fabrica el 25% de un auto, mientras que el resto se importa en forma de autopartes para ensamblar. El interés del Gobierno es profundizar los alcances de la ley para dinamizar la actividad de las autopartistas locales, aunque en 2016 se topó con un ciclo recesivo que hizo que la producción cayera 10,2 por ciento, con un total de 472.776 unidades.

Algunas señales sobre el final del 2016 indican que el sector comenzó a salir del proceso de contracción, con una fuerte mejora del 27,2% en diciembre y del 2,2% en noviembre, especialmente impulsada por pick ups y camionetas, cuyo destino es el trabajo en el campo.

En un próximo encuentro, el Gobierno espera reunirse con los dos principales sindicatos del sector, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), para analizar junto los representantes obreros lo que consideran "aportes" que se pudieran hacer para mejorar la eficiencia del sector.

Entre otras cuestiones, el Gobierno cree que uno de los mayores problemas en las empresas argentinas actualmente es el alto nivel de ausentismo, y por ello propone incluir esa temática en las conversaciones.

"A partir de este encuentro se abre un nuevo proceso de trabajo que consistirá en elaborar una agenda público-privada que permita la articulación de medidas y metas que contribuyan a mejorar la competitividad y aumentar la producción, promover el empleo, fomentar el desarrollo de proveedores y la apertura de nuevos mercados. Esta iniciativa contará con la participación de las terminales automotrices, proveedores, sindicados, las Provincias y Municipios en donde se encuentran radicadas las empresas", comunicaron desde Adefa.

Al respecto, el vicepresidente de la Asociación de Fábricas de Automotores, Joachim Maier, destacó "la importancia de trabajar en conjunto en el diagrama de una agenda y en la elaboración de herramientas que permitan que la industria automotriz sea sustentable y competitiva en el largo plazo".

Luego del sector automotor, Producción tiene en carpeta ir convocando a otros sectores de la actividad industrial, a los que comúnmente se conoce como vinculados a los "fierros", como la metalmecánica y la maquinaria agrícola.

El presidente de Admira, Gerardo Venutolo, indicó que le pidió al Gobierno "mejorar el perfil exportador de empresas metalúrgicas con el aumento de los reintegros. Son pequeños avances en un ambiente difícil que es la exportación".

"Esperamos que el Gobierno resuelva algunos nudos que tiene la competitividad de la industria", auguró el industrial, en la cual gravitan los altos costos laborales no salariales; las cargas impositivas en los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal; el costo de la logística; y el valor de los insumos nacionales, afectados por esos factores que impiden mejorar la competitividad.

También se analizó la preocupación de los industriales por los elevados niveles de ausentismo y de la industria del juicio por accidentes de trabajo, porque conspiran contra la productividad fabril.

En el caso de los representantes gremiales del Smata, ya existen antecedentes cercanos que implicaron una revisión de las normas laborales "a la baja", como suele decirse en la jerga gremial.

En Córdoba, el secretario general de la seccional metalmecánica, Omar Dragún, firmó con la multinacional Nissan un acuerdo para que se radique una planta cordobesa de Renault en Santa Isabel. El entendimiento implicó aceptar un salario inicial inferior al fijado por convenio para los trabajadores, a cambio de la inversión y creación de nuevos empleos.

De hecho, en los últimos años, fueron habituales los pactos "flexibilizadores" en la actividad debido a la recesión en Brasil y la consiguiente caída de la demanda de vehículos provenientes de ese país.

Desde entonces, el Smata adoptó una estrategia de aceptar retiros voluntarios, promover jubilaciones anticipadas y acordar suspensiones con el pago del 75% de los salarios caídos, para evitar despidos masivos en las plantas de producción.

Desde la seccional cordobesa por ahora reina la cautela, pero no descartaron eventuales entendimientos. "Nunca el gremio se negó a sentarse a hablar sobre cuestiones que tengan que ver con condiciones para favorecer las inversiones", dijo Leonardo Almada, vocero del Smata sobre la iniciativa de Cabrera.

Los metalúrgicos, en cambio, fueron menos proclives a que los trabajadores cedan derechos laborales. "Bajo ningún punto de vista el gremio resignará salarios para tener inversiones. Es imposible tener salarios más bajos de los que tenemos", planteó Rubén Urbano, de la UOM de Córdoba.

El 2016, el sector automotor produjo 472.776 vehículos, lo que representó una caída del 10,2% respecto de las 526.657 que se fabricaron en el año previo. Se trató del peor registro desde 2006, cuando sumaron 432.101 máquinas salidas de las líneas de montaje.

 

 

 

 

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