19/07/2016

Medio Brasil contra los Juegos Olímpicos

Una encuesta pone de manifiesto el rechazo de los brasileños al evento olímpico que arranca en unos días. Un grupo brasileño declara su lealtad al Estados Islámico a menos de un mes de los Juegos.

La mitad de los brasileños están en contra de la celebración de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, que tendrán lugar durante el próximo mes de agosto. Los datos, extraídos de una encuesta del Instituto Datafolha, muestran a un 40% a favor de la competición, a un 9% indiferente y un 2% que no supo responder. En el 2013, un 64% de los brasileños estaba a favor del megaevento según el mismo estudio.

Si en Brasil ahora un 63% de los encuestados creen que los Juegos traerán más perjuicios que beneficios, entre los vecinos de Rio este número se reduce a un 47%, por un 45% que cree que la competición dejará un legado positivo.

La crisis económica que azota a Brasil, en recesión desde el 2014, es uno de los causantes de una sensación de que los gastos con los Juegos Olímpicos, de unos 10.000 millones de euros, son excesivos o innecesarios. Este pensamiento se agudizó cuando el pasado mes de junio el estado de Rio de Janeiro se declaró en estado de calamidad pública por tener las arcas secas y consiguió una transferencia de 780 millones de euros del gobierno central para garantizar la seguridad durante los Juegos. Mientras tanto, agentes de policía, trabajadores de hospitales, profesores y servidores de las universidades y otros funcionarios públicos y subcontratados por el estado están teniendo serios problemas para cobrar sus sueldos (cuando lo consiguen) y trabajan precariamente y sin los medios necesarios.

Problemas de seguridad

Los problemas económicos están afectando directamente a la seguridad, uno de los grandes problemas de la ciudad no sólo de cara a los Juegos. La conocida como pacificación de las favelas que llevó a policías permanentes a las barriadas más pobres de la ciudad para intentar expulsar al narcotráfico armado, no está funcionando como se esperaba, especialmente en las favelas más pobres y alejadas de las áreas turísticas, como el Complejo de Alemao. Allí, la policía está actuando de manera violenta y provocando en ocasiones más muertes de las que evita.

Entre las mejoras en la ciudad motivadas o aceleradas por la llegada de los Juegos se encuentra la apertura de nuevos transportes públicos como el tranvía que recorre el centro de la ciudad o nuevas estaciones de un metro hasta la fecha insuficiente. También lanzaderas de autobús con carriles exclusivos que conectan zonas que hasta hace poco apenas estaban comunicadas La efectividad y suficiencia de muchos de estos servicios está aún por ver. La revitalización del centro colonial de la ciudad, con nuevo asfaltado de plazas, nuevos museos (como el Museu do Amanhã, diseñado por el español Santiago Calatrava) y apertura al mar será otro de los legados de la ciudad olímpica. Algunos recintos olímpicos, según viene afirmando el alcalde de la ciudad, serán reutilizados cuando terminen las competiciones.

No obstante, muchas de las obras supusieron la expulsión forzosa de decenas de miles de familias de sus favelas de origen, que se interponían en el camino de las obras olímpicas, y la mayoría de vecinos no recibieron compensaciones satisfactorias o viviendas de calidad suficiente en comparación a su residencia anterior.

Mientras algunos opositores a los Juegos preparan formas de apagar la antorcha en su llegada a la ciudad (como ya han intentado hacer en otros puntos del país), varias imágenes vienen generando polémica en las redes sociales por el reflejo de la dura realidad de Rio de Janeiro. Recientemente, una mendiga tumbada frente a un túnel donde el logo de los Juegos estaba acompañado del lema "Un mundo nuevo" se hizo viral. Antes de eso, generó repulsa la colocación de pósteres olímpicos en los muros de metacrilato que separan el complejo de favelas de Maré de la carretera que conecta el aeropuerto y el centro de la ciudad.

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