20/06/2014

El Papa viaja a Calabria

Para su cuarta gira pastoral en Italia, Francisco eligió una de las regiones más pobres del país, asolada por el crimen organizado y la corrupción de las elites. El recuerdo de Cocò, 3 años, víctima de una "vendetta".

El Santo Padre es esperado en la diócesis de Cassano, donde pasará la jornada del sábado cumpliendo, como es su costumbre, con una apretada agenda centrada en lo social: visitará a enfermos, ancianos y prisioneros; almorzará con familias pobres y con jóvenes de una comunidad terapúetica; y celebrará misa en la Marina de Sibari.

El Papa visita así Calabria, una zona socialmente muy castigada de Italia, en el sur, cuyo tejido social, económico y político está infiltrado por la mafia, llamada 'Ndrangheta.
La elección del destino del viaje no es casual. Justamente, en Cassano, tuvo lugar en enero pasado uno de los crímenes más horrendos de los últimos tiempos y que el Papa condenó con duras palabras: un niño de 3 años, Cocó Campolongo, fue asesinado y luego quemado dentro de un vehículo junto con su abuelo, en lo que la policía calificó como un ajuste de cuentas mafioso.

En Calabria, el desempleo entre los menores de 25 años alcanza la escalofriante cifra de 55 por ciento.

La denuncia de la mafia, y de todos los tráficos ilegales –de drogas, armas y personas-, es una de las principales preocupaciones del Santo Padre desde el inicio de su pontificado.

Tan temprano como en mayo de 2013, el Papa beatificó a don Pino Puglisi, un sacerdote de Palermo asesinado 20 años antes por la mafia. Un hombre cuya vida y muerte son aún una advertencia para quien pensaba destruir con él lo que él había sembrado, dijo Francisco en aquella ocasión.

Y en marzo pasado, durante una vigilia de oración en Roma, en recuerdo de las víctimas italianas de la mafia, increpó a los mafiosos en estos términos: "Ustedes tienen ahora el poder y el dinero por sus negocios sucios y muchos crímenes mafiosos, son poder y dinero ensangrentados, y eso no pueden llevárselo a la vida después de la muerte".

Francisco no se cansa de denunciar el crimen organizado, de convocar a mafiosos y a corruptos a arrepentirse y de advertir que ese dinero malhabido no se lo podrán llevar al "más alla". En noviembre del año pasado, Nicola Gratteri, procurador de Reggio Calabria, había incluso advertido en declaraciones a la prensa, que el Papa ponía nerviosos a los capos de la `Ndrangueta, ya que su discurso moral y la limpieza en las finanzas vaticanas no pasaban inadvertidos para ellos.

Hay que tener en cuenta, además, que durante años, en el sur italiano, la mafia intentó servirse de la simbología religiosa para cimentar su poder. Ahora, el Papa irá personamente a dar aliento a los fieles y a toda la población de Calabria. Pero su prédica apuntará también a desarmar toda posible colusión entre representantes de la Iglesia y capos de la mafia.

Cassano es la diócesis más pequeña del territorio, con 47 parroquias y 60 sacerdotes. "La visita del Papa debe servirle a la Iglesia calabresa para abrir un debate. Esta es una tierra saqueada por la mafia y la corrupción. Debemos decir con claridad que entre e Evangelio y la 'Ndrangheta no puede haber ninguna compatibilidad", dice uno de estos sacerdotes, Pino de Masi, sacerdote de la localidad de Polistena, en Piana di Gioia Tauro (Reggio Calabria)

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