25/07/2013
En el paseo marítimo de Copacabana, de Río de Janeiro

Multitudinaria Fiesta de Acogida

En el saludo inicial y en la homilía después el Papa hizo uso del castellano. Con millones de personas a pesar del frío y la lluvia, entre banderas y un emotivo show Francisco recalcó a los jóvenes la importancia de la fe, recordó a Benedicto XVI y señaló que "esta semana Río se convierte en el centro de la Iglesia".

Más de un millón de jóvenes se dieron cita en el paseo marítimo de Copacabana, de Río de Janeiro, junto con el Papa Francisco, participando en la Fiesta de Acogida de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). En su saludo inicial, el Santo Padre les aseguró a los jóvenes que Cristo los sigue invitando a ser sus testigos, sus discípulos y sus amigos.

Ante un mar de banderas de todos los países, e interrumpido solo por los vítores del más de millón de jóvenes, el Papa Francisco trajo al recuerdo la primera JMJ a nivel internacional, realizada en Buenos Aires, “mi ciudad”, dijo.

“Guardo vivas en la memoria estas palabras de Juan Pablo II a los jóvenes: ‘¡Tengo tanta esperanza en vosotros! Espero sobre todo que renovéis vuestra fidelidad a Jesucristo y a su cruz redentora’”, señaló.

Asimismo, destacó que esta JMJ fue convocada por el actual Obispo Emérito de Roma, Benedicto XVI, a quien envió un gran saludo. “Me dijo ‘lo acompaño con la oración’” y nos está viendo por televisión", afirmó el Papa.

“Desde el Corcovado, el Cristo Redentor nos abraza y nos bendice. Viendo este mar, la playa y a todos ustedes, me viene a la mente el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a orillas del lago de Tiberíades. Hoy Jesús nos sigue preguntando: ¿Querés ser mi discípulo? ¿Querés ser mi amigo? ¿Querés ser testigo del Evangelio?”, expresó el Papa, ante la escucha atenta de los jóvenes, que como en todas las actividades de la JMJ, expresan su cariño y cercanía al Santo Padre.

“En el corazón del Año de la fe –afirmó-, estas preguntas nos invitan a renovar nuestro compromiso cristiano. Sus familias y comunidades locales les han transmitido el gran don de la fe. Cristo ha crecido en ustedes. Hoy he venido a confirmarles en esta fe, la fe en Cristo vivo que habita en ustedes, pero he venido también para ser confirmado por el entusiasmo de su fe. Pero he venido yo también a ser confirmado por el entusiasmo de la fe de ustedes”.

“Ustedes saben que en la vida de un obispo hay tantos problemas que piden ser solucionados, y con estos problemas y dificultades, la fe del obispo puede entristecerse. Qué feo es un obispo triste, qué feo que es. Para que mi fe no sea triste he venido aquí para contagiarme con el entusiasmo de ustedes”, expresó ante el aplauso de los jóvenes.

Francisco extendió su saludo a los jóvenes “que no han podido venir a Río de Janeiro, pero que nos siguen por medio de la radio, la televisión e internet, a todos les digo: ¡Bienvenidos a esta gran fiesta de la fe! (…). Sintámonos unidos unos a otros en la alegría, en la amistad, en la fe. Y tengan la certeza de que mi corazón de Pastor les abraza a todos con afecto universal”.

Finalmente, antes de dar inicio a la Fiesta de Acogida, el Papa agradeció al Arzobispo de Río de Janeiro (Brasil), Mons. Orani Tempesta, y autoridades locales por el recibimiento; y envió un saludo particular al Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, Cardenal Stanislaw Rilko. “A todos y a cada uno, mi abrazo afectuoso en el Señor”, expresó.

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