10/04/2013
MULTITUDINARIA AUDIENCIA GENERAL EN LA PLAZA DE SAN PEDRO

Primer saludo en castellano del Papa y especial mención para su club de fútbol

Francisco empleó su idioma de origen por primera vez en una audiencia semanal y dijo que «Dios es nuestro papá, que nos ama aun cuando nos equivocamos».

VATICANO, 10 Abr./13.- Al término de la Audiencia General, el Papa Francisco dirigió su primer saludo en castellano a los peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, el cual incluyó a los obispos de Galicia (España), y a una comitiva del Club Atlético San Lorenzo de Almagro (de Buenos Aires, dijo), el equipo argentino de fútbol del cual el Santo Padre es hincha.

“Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, provenientes de España, Argentina, México y los demás países hispanoamericanos. En particular, al grupo de las diócesis de Galicia, con sus Obispos, así como a los sacerdotes del curso de actualización del Pontificio Colegio Español, y al grupo del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, de Buenos Aires”, expresó el Papa.

Continuando con su saludo en castellano, el Santo Padre invitó finalmente a los peregrinos “a dar testimonio del gozo de ser hijos de Dios, de la libertad que da el vivir en Cristo, que es la verdadera libertad”.

La síntesis de su catequesis semanal durante la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro, en la que ha advertido que ser cristiano no se reduce a cumplir los mandamientos. "Se trata de pensar, actuar, amar como Cristo, dejando que tome posesión de la existencia para que la cambie, la transforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado», dijo.

Precisamente, este miércoles se encontraba en el Vaticano una representación del Club Atlético San Lorenzo de Almagro de Buenos Aires, entidad de la que el Pontífice es seguidor.

No es, sin embargo, la primera vez que puede oírse al Pontífice utilizar su lengua materna, ya que recurrió a ella el pasado 16 de marzo, durante la audiencia que concedió a los periodistas congregados en el Vaticano para cubrir el Cónclave. En aquella ocasión, aunque dirigió la mayoría de sus palabras en italiano, terminó utilizando el castellano para explicar que daría su bendición en silencio por respeto a quienes, estando presentes, no eran cristianos o creyentes.

«Dios es un papá, nuestro papá, que nos trata como hijos, nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza y nos ama aun cuando nos equivocamos. Esta relación de hijos con el Señor debe crecer, ser alimentada cada día con la escucha de su Palabra, la oración, la participación en los Sacramentos y la práctica de la caridad». 

Insistió Francisco, en la necesidad de comportarse como «hijos de Dios», sin caer en el desánimo. Así, destacó la importancia de «mostrar a Cristo Resucitado» con el «anuncio de la palabra pero, sobre todo, con la vida», a las personas que cuestionan el motivo para la esperanza, al tiempo que solicitó que se muestra «la alegría por ser hijos de Dios, la libertad que dona el vivir en Cristo, que es la verdadera libertad».

«Es un servicio valioso que debemos dar a este mundo, que a menudo no consigue alzar la mirada hacia el alto, hacia Dios», resaltó.

Además, el Papa Francisco reflexionó sobre "el valor de la Resurrección de Jesús, en la que se funda la fe", ya que indicó que el don recibido más grande del misterio pascual ha sido la liberación del pecado y el ser «hijos de Dios, generados a una vida nueva».

Por otro lado, en su saludo a los peregrinos de lengua árabe, los exhortó a «no desanimarse» porque Cristo ha «asegurado la paz» y les ha deseado que «la paz de Cristo Resucitado sea siempre con vosotros», concluyó. 

Tampoco se olvidó el Papa del terremoto ocurrido en Irán y expresó su dolor por las víctimas, y se solidarizó con el país.
 
El pontífice llegó a la Plaza San Pedro, colmada por la multitud, en el vehículo descapotado y la recorrió saludando a la gente, besando niños que le acercaban los custodios y en varios momentos dialogando él con los peregrinos que lo aclamaban.

Por los altoparlantes y en los distintos idiomas se mencionaban las congregaciones presentes, también durante la Audiencia los sacerdotes fueron traduciendo el mensaje que el Papa leyó en italiano al francés, inglés, portugués, árabe, alemán, en tanto el propio Francisco lo leyó en castellano. Al finalizar la ceremonia impartió la bendición a todos los presentes, para sus familias y a los rosarios y objetos religiosos que llevaban los fieles. Tras el canto del Padrenuestro en latín, dando así por finalizada la Audiencia semanal, obispos de distintos puntos del planeta fueron pasando a saludar al Papa. 

El Papa habla en castellano en la Audiencia GeneralEl Papa habla en castellano en la Audiencia General

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