OSSE: Restringido de 11 a 17
09/12/2011

Europa trata salir de la crisis sin la ayuda de Londres

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han adoptado sin Reino Unido un nuevo pacto fiscal con reglas más estrictas, en un intento por salir de la crisis de deuda soberana en la eurozona y reconquistar la confianza de los mercados. Estas son sus claves.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han confeccionado -que no aprobado- un plan anticrisis para recuperar la confianza de los mercados, omnipresentes un día sí, y otro también, en la vida política del continente.

Equilibrio presupuestario, sanciones más efectivas y el refuerzo de los cortafuegos (coordinando dos fondos de rescate y otorgando 200.000 millones de euros al FMI) son las bases establecidas por los políticos europeos para salir de la crisis de deuda en la zona euro. Todo un cúmulo de buenas intenciones que no contará esta vez con el apoyo del Reino Unido.

El país dirigido por David Cameron se ha negado en rotundo a reformar los tratados europeos, rompiendo la unanimidad que exige la normativa europea para este menester.

La oposición de Londres -en un principio apoyada por Hungría- ha obligado a los demás Estados a trabajar mediante 'acuerdos intergubernamentales', aislando a Reino Unido del resto de países miembros.

Los mercados han sido los primeros en evaluar los acuerdos alcanzados en Bruselas. La respuesta ha sido positiva, con un repunte de las Bolsas superior al 2% en un día que amanecía con caídas en los principales parqués del Viejo Continente.

Estos son, según las conclusiones de la cumbre, las bases de la nueva Europa:

Regla de oro
Los socios de la eurozona, y todo aquel que desee sumarse al acuerdo, tendrá que aplicar una nueva regla "a nivel constitucional o equivalente" según las cual los presupuestos nacionales deben seguir el principio del equilibrio. Alemania, España y Eslovaquia ya se han comprometido a ello.

Se aplicarán medidas correctoras automáticas para aquellos socios que incumplan las normas y especialmente el límite de déficit estructural del 0,5% del Producto Interior Bruto (PIB).

Se permiten mínimas desviaciones para socios con tasas bajas de crecimiento. La Comisión Europea y el Tribunal de Justicia de la UE supervisarán el proceso.

Sanciones
Los países que registren déficits públicos superiores al 3% del PIB serán sancionados automáticamente, a menos que una mayoría cualificada de socios de la eurozona logre bloquear esas sanciones.

También se contempla una vigilancia reforzada sobre otro de los baremos principales de control: un techo de deuda pública menor al 60% del PIB.

Más poder a Bruselas
La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, podrá influir en la preparación de los presupuestos nacionales, vigilando que respeten los principios de control de las cuentas públicas, además podrá hacer sugerencias de enmiendas.

Los socios tendrán que reforzar su coordinación a nivel del área del euro antes de aprobar reformas económicas "de calado".

Cortafuegos más potente
La entrada en vigor del fondo de rescate permanente del euro (Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE), dotado con un capital suscrito de 700.000 millones de euros y una efectividad de 500.000 millones, se adelanta a julio de 2012, a pesar de que estaba previsto para 2013.

El tratado que articula el MEDE será enmendado para excluir la posibilidad de forzar a los inversores privados (banca y aseguradoras, sobre todo) a contribuir a futuros rescates en la eurozona. Se deja claro que el caso de los dos rescates de Grecia (el primero por 110.000 millones de euros y el segundo, pendiente, por 130.000 millones, incluida la quita del 50%) son "una excepción" que no se repetirá.

El FMI recibe más fondos
Los países de la UE decidirán en breve si aprueban una transferencia extra de hasta 200.000 millones de euros para el Fondo Monetario Internacional (FMI), para que pueda prestar asistencia a países en problemas. La medida parece casi segura.

Eurobonos, los grandes ausentes
En las conclusiones de la cumbre de Bruselas, los líderes europeos no hacen referencia alguna a los controvertidos eurobonos o "bonos de estabilidad", que Berlín rechaza de plano. No obstante, el primer ministro italiano, Mario Monti, advirtió que la idea no ha sido enterrada.

Banco Central Europeo
A pesar del pedido expreso de Francia para que el BCE tenga un papel más activo en la crisis, mediante acciones no convencionales como la compra masiva de deuda de socios en problemas, para rebajar las tensiones y bajar los tipos, Berlín ha frenado la idea. El presidente del BCE, Mario Draghi, se ha alineado con Alemania. No obstante, la idea no ha sido abandonada

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