OSSE: Restringido de 11 a 17
21/11/2006
México: López Obrador se autoproclamó "presidente legítimo" y prometió un "gobierno de resistencia" para bloquear a Felipe Calderón

PRETENDE IMPEDIR QUE ASUMA EL PRESIDENTE ELECTO



CIUDAD DE MEXICO.- En un abierto desafío al presidente electo de México, Felipe Calderón, su rival en las elecciones de julio último, el dirigente izquierdista Andrés Manuel López Obrador se autoproclamó ayer "presidente legítimo" y prometió "un gobierno de resistencia", en un multitudinario acto en la capital mexicana.
 
López Obrador busca deslegitimar al presidente electo, impedir que asuma el 1° de diciembre próximo y, en caso de que sí lo haga, bloquear sus acciones en el Ejecutivo, aunque, según algunos de sus partidarios, sin apartarse de la ley.
 
El ex alcalde fue derrotado en julio pasado por el oficialista Calderón con un pequeño margen de votos: 0,5%. A partir de allí, López Obrador desconoció el resultado, acusó al gobierno de haber cometido fraude e inició una campaña de resistencia civil con la intención de convertirse en el líder moral de los mexicanos y en el defensor de las necesidades de los más pobres.
 
Su campaña incluyó piquetes en el centro de la capital y en las rutas del resto del país, en una embestida civil que ya golpeó una de las mayores industrias de México -el turismo- y que ahora amenaza con conducir a la segunda nación más rica de América latina a una parálisis política.
 
Al tomar posesión simbólica, el ex alcalde dijo que dirigirá un "gobierno itinerante", aunque no se atribuyó verdaderas funciones presidenciales, como el manejo de las fuerzas armadas o el cobro de impuestos.
 
"Me comprometo a proteger los derechos de los mexicanos, a defender el patrimonio y la soberanía nacional y a procurar la felicidad del pueblo", dijo López Obrador ayer luego de que Rosario Ibarra, senadora y activista, le colocara una banda presidencial.
 
López Obrador califica de "usurpador" a Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN) -el mismo del presidente saliente Vicente Fox-, y afirma que fue impuesto por intereses económicos que se oponen a sus proyectos de justicia social para el país, de 105 millones de habitantes.
 
"Calderón es un achichincle [un empleado servil] de los delincuentes de cuello blanco. Cuando le digo pelele, no me propongo insultarlo, simplemente lo describo", dijo ayer.
 
En el acto, que coincidió con el aniversario de la Revolución Mexicana de 1910, López Obrador fue flanqueado por su llamado "gabinete en las sombras" en un escenario plagado de símbolos patrios mexicanos.
 
La asunción presidencial de ayer, sin embargo, no tuvo peso legal, pero podría convertirse en el disparador de una nueva ola de protestas callejeras, luego de que la popularidad del ex alcalde se debilitara tras una prolongada toma del centro capitalino.
 
Diputados del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), la segunda fuerza política del Congreso del país, han prometido, además, que impedirán que Calderón lleve a cabo su toma de posesión ante el parlamento el 1° de diciembre.
 
Sin embargo, para los analistas, la real capacidad de López Obrador para complicarle las cosas al próximo gobierno es discutible.
 
Por ejemplo, según dos encuestas publicadas ayer, la mayoría de los mexicanos reprueba la decisión del dirigente izquierdista de hacerse investir "presidente legítimo". Un sondeo publicado en el diario Reforma indicó que el 56% desaprobaba el acto de investidura, el 19% estaba de acuerdo y al resto le era indiferente.
 
En tanto, en un segundo sondeo, el 73% de los consultados se declaró en desacuerdo con el acto de ayer, mientras que el 22% lo apoyaba.

Mala imagen

Según las encuestas, también aumentaron las opiniones desfavorables respecto de López Obrador. "En febrero de este año, cuando la campaña de López Obrador iba viento en popa, su popularidad era elevadísima: 63% de los ciudadanos tenía una buena imagen de él y sólo 19% tenía una percepción negativa", explicó Guillermo Valdés, director de Política de la consultora GEA. "Nueve meses después, se ha convertido en el político con peor imagen en el país. Las opiniones negativas han llegado a 57% y ya duplican a las positivas, que están en el 29%", señaló.
 
No obstante, por lo menos en su discurso, López Obrador no parece hacerse eco de los números y hace gala de su tono desafiante.
 
Durante una entrevista con La Jornada afirmó que, como "presidente legítimo", estará pendiente de la "oligarquía neofascista".
 
"Las mafias de cuello blanco querrán hacer y deshacer, y es ahí donde nos vamos a ver las caras de nuevo (...) Que no estén pensando estos reaccionarios neofascistas que van a gozar de manga ancha [margen], los vamos a tener a mecate [lazo] corto", amenazó.

López Obrador hizo su campaña bajo el lema "primero los pobres", mientras que Calderón es un conservador que ha prometido mantener las políticas favorables al mercado de su predecesor.

Agencias Reuters, AFP y DPA

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