OSSE: Restringido de 11 a 17
07/12/2010

Moyano amplía la suspensión de la reunión del Consejo Directivo de la CGT

El camionero suspendió la reunión del Consejo Directivo de la CGT sobre el acuerdo gremios-empresarios. Es por su situación judicial, la falta de diálogo con la Presidente y las sospechas en el accionar de Aníbal Fernández para condicionarlo.

Primero los lamentos. El tormento familiar por un procesamiento, la falta de diálogo con la Presidente, las sospechas sobre Aníbal Fernández. Luego, en la noche marplatense, la advertencia: sabotear, si no hay reacción oficial, el pacto social.

Lo que en aquella sobremesa Hugo Moyano reveló dolido ante un grupo de jerarcas sindicales ayer tomó cuerpo: el camionero suspendió la reunión del Consejo Directivo de la CGT que tenía, como agenda única, analizar el acuerdo gremios-empresarios.

Y, en ese trámite, olvidó todo protocolo. En la nota que remitió a los miembros de la cúpula cegetista para notificar sobre su decisión, arguye que lo hace «hasta tanto se recopilen datos e información fidedigna sobre el Acuerdo Social pergeñado por el Gobierno».

La nota, breve, encabezada con el riguroso «A los compañeros miembros del Consejo Directivo», lleva una sola firma: la de Hugo Antonio Moyano.

Ayer, en la CGT, les quitaron rigurosidad a los términos y argumentaron que la suspensión no era otra cosa que una demora para programar otro encuentro -quizá la semana próxima- con más elementos y datos sólidos para analizar y tomar, luego, una «decisión orgánica».

Ese relato ignora (u oculta) lo que ocurrió en Mar del Plata, donde Moyano amenazó con «sabotear» el pacto social si el Gobierno no reacciona para darle certezas o cobertura en las causas judiciales que tramitan Claudio Bonadío y Norberto Oyarbide.

En esa charla, el camionero expresó con más virulencia lo que dice hace tiempo: su sospecha de que la Casa Rosada incentiva o deja hacer a los magistrados como parte de una estrategia para condicionarlo en términos políticos, maniobra que atribuye a Aníbal Fernández.

Al jefe de Gabinete le impu-ta una amistad con Bonadío y una relación, zigzagueante, con Oyarbide. De todos modos, el jefe de la CGT focaliza su temor en el expediente que tiene Bonadío sobre supuestas irregularidades en la obra social de Camioneros, Os.Cho.Ca, regenteada por su esposa, Liliana Zulet.

Lo abruma, en particular, el pánico de un procesamiento a Zulet que en círculos políticos y sindicales se menciona como de «alto riesgo» antes de que comience la feria judicial. Sin embargo, en las cercanías del camionero descartan que eso pueda ocurrir.

Silencio

En Mar del Plata, Moyano sumó otro elemento a sus sospechas. Buscó un diálogo reservado con la Presidente pero no lo consiguió. Pensaba, se confesó luego, en trasmitirle sus presunciones sobre la hipotética intervención de Aníbal Fernández en el avance de la causa de Bonadío.

Tuvo que volverse a Buenos Aires sin siquiera poder trasmitir esa intriga. Las gambetas de la Presidente alientan sus especulaciones sobre un guiño de lo más alto del poder para jaquearlo judicialmente. Dice, claro, que es una jugada para «condicionarlo».

Quizá subestime la profundidad del episodio político-judicial. Al creer que se trata de una maniobra para limitarlo, da por hecho que no hay riesgo real en los expedientes que confeccionan Bonadío y Oyarbide. Por eso, supone que la causa se cierra luego de un mensaje K.

No es la única certeza brumosa: cuando advierte que el peligro es Bonadío, a quien vincula con Aníbal Fernández -quien, dice, actúa habilitado por la Presidente-, pierde de vista que Oyarbide, a pesar de sus gestos amigables, hasta ahora llegó más lejos que su colega federal.

Gentilezas

Molesto por la mala cosecha en Mar del Plata, Moyano decidió devolver la gentileza y ayer congeló, hasta nuevo aviso, al consejo Directivo de la CGT en lo referido al pacto social. Una manera, nada sutil, de avisar que en la medida que la Casa Rosada no envíe alguna señal precisa de empatía, operará para abortar el acuerdo.

Sin pata sindical no hay acuerdo social es el razonamiento del moyanismo que, en este caso, presume que no hay peligro de fractura en el frente gremial. En rigor, la mala hora de Juan José Zanola ahora acecha a Camioneros y a más de 20 caciques cuyas obras sociales están bajo la lupa judicial.

Palpita sobre el jefe cegetista un comentario que, di-ce, le soplaron al oído a Kirchner -como si el ex presidente tuviese que oírlo de otro antes que pensarlo por sí mismo- respecto del cual la detención de Moyano sería un factor que permitiría «amigar» al Gobierno con la clase media.

Si fuese así, la muerte del ex presidente produjo un factor de reconciliación con Cristina de Kirchner sin necesidad de mandar a prisión al camionero. Eso deteriora, al menos parcialmente, la teoría puramente conspirativa de Moyano.

A la espera de más claridad, pisa el pacto social y obliga a la Presidente a dar el próximo movimiento.

Copyright© 2017 - laseptima.info - Todos los derechos reservados