OSSE: Restringido de 11 a 17
31/12/2008

La Revolución Cubana cumple medio siglo

Este 1 de enero se celebran 50 años de la llegada de los "barbudos" al poder en la isla de la mano de Fidel Castro y Ernesto 'Che' Guevara tras derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista. Ejemplo en salud y educación pública, sobrevive al bloqueo impuesto por EE.UU. desde 1962, a la caída del imperio soviético, a la delegación de mando de su lider en julio de 2006 a manos de su hermano Raúl, y a sus pro y sus contra en materia de libertad y derechos humanos.

La Revolución Cubana, de cuyo triunfo se cumplen 50 años, fue por décadas un modelo para los movimientos insurgentes de América Latina y protagonista ineludible durante la vigencia del mundo bipolar que, contra los peores augurios, salió airosa de la caída del bloque soviético y del retiro de su líder histórico, Fidel Castro.

El 1 de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista huyó de Cuba y dejó el campo libre a los "barbudos" liderados por Castro, que tres años antes habían llegado desde México en el yate Granma, con 82 expedicionarios, y habían formado un ejército insurgente con el que bajaron desde la Sierra Maestra tomando ciudades y pueblos.

Tras el ingreso triunfal en La Habana, el 8 de enero, consiguieron instalar un gobierno revolucionario, con fuerte respaldo popular pero llamado a escaldar los ánimos tanto en Estados Unidos como en los establishment de todos los países latinoamericanos.

Las relaciones quedaron definitivamente rotas en 1961, cuando en Estados Unidos ya gobernaba John Kennedy, con la invasión a Bahía de los Cochinos, el 17 de abril, ejecutada por una tropa de algo más de 1.500 cubanos entrenados y dirigidos por la CIA. Un día antes, Castro había proclamado el carácter marxista-leninista de la Revolución.

La expedición, que sucumbió en menos de 72 horas, fue un enorme fracaso para Estados Unidos y un éxito militar y propagandístico para la Cuba de Castro, quien participó personalmente de las últimas operaciones de rechazo a la invasión.

La ofensiva continuó con la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americano (OEA), el 31 de enero de 1962, y con el bloqueo comercial decretado por Estados Unidos el 3 de febrero de 1962, que aún se mantiene y que le ha producido a Cuba, en estas cinco décadas, pérdidas que rondan los 86.000 millones de dólares, según cálculos oficiales.

En octubre de 1962, la crisis de los misiles marcó el ingreso directo en el litigio de la Unión Soviética, que tras la frustrada invasión había incrementado su proximidad ante la evidencia de que Washington no permitiría que se instalara un gobierno prosoviético a 90 millas náuticas de su territorio.

La URSS vio en Cuba la base para el apoyo a nuevas oleadas revolucionarias prosoviéticas en países americanos, pero también un asiento militar desde donde poder amenazar a Estados Unidos sin que éste tuviera tiempo de reacción, igualando así la amenaza que significaban para el Kremlin los misiles estadounidenses emplazados en Turquía y Alemania Federal.

La crisis -que pudo haber transformado a la Guerra Fría en la tercera guerra mundial- se superó cuando Nikita Krushchev ofreció a Kennedy desmantelar las bases soviéticas en Cuba a cambio de que Estados Unidos hiciera lo propio con sus misiles en Turquía y del compromiso de Washington de que no intentaría, en forma directa o indirecta, una nueva invasión a la mayor de las Antillas.

El pacto secreto entre la URSS y Estados Unidos provocó el desacuerdo del comandante Ernesto "Che" Guevara, ministro de Industria de Cuba, quien en 1964 decidió dejar el gobierno para encabezar el envío de tropas para apoyar los movimientos revolucionarios en marcha en Africa.

A principios de 1965, Guevara escribió una célebre carta a Castro, en la que renunció a todos sus cargos y a la nacionalidad cubana para partir hacia "nuevos campos de batalla", y en la que se despidió con una frase hoy histórica: "Hasta la victoria siempre".

El modelo de la insurgencia triunfante en Cuba, trasladada por el propio Guevara a Bolivia, donde fue asesinado en 1967 y adquirió escala de mito universal, alentó la aparición de organizaciones guerrilleras en distintos países de la región.

Mientras tanto, a lo largo de estas cinco décadas, los exiliados cubanos en Miami, apodados despectivamente "gusanos", mantuvieron una enconada oposición, sobre todo en el plano propagandístico, exaltando las carencias del sistema en cuanto a libertades individuales y alentando desde esta perspectiva las deserciones.

El periodista Ignacio Ramonet señala en su libro "Cien horas con Fidel", corregido por el propio Castro, que frente a las agresiones externas Cuba ejerció un fuerte consignismo alentando "la unión a ultranza".

Para ello, subraya, "mantuvo el principio del partido único, y ha tenido tendencia a sancionar con severidad las discrepancias, aplicando a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: ’En una fortaleza asediada, toda discrepancia es traición’".

Así, hubo crisis periódicas con los cubanos que abandonaron la isla en precarias balsas, que muchas veces no llegaron al destino deseado, Estados Unidos.

Sin embargo, aunque hay disidencias y tensiones internas, durante estos 50 años no se produjo un solo levantamiento popular contra el régimen, como sí ha ocurrido en el mismo lapso en prácticamente todos los países del Cono Sur.

La URSS, que era el principal socio y sostén comercial de Cuba, se disolvió formalmente en 1991 y obligó al gobierno de La Habana a ingresar en el durísimo "período especial" mientras reconvertía su economía.

Castro enfermó gravemente y el 26 de julio de 2006 tuvo que delegar el poder en su hermano menor, el comandante Raúl Castro, quien fue ratificado como presidente en febrero de este año.

Lejos de firmar la partida de defunción de la Revolución, Raúl inició una serie de reformas que apuntan a modernizar el país. A diferencia de las generaciones que vieron cómo el país pasó de estar sumergido en las desigualdades sociales y el analfabetismo a tener asegurados altos niveles de salud y educación, el grueso de la población cubana actual creció con esos beneficios incorporados y lo que reclama es mayor libertad de elección.

Por eso, el gobierno que encabeza Raúl Castro abrió las puertas, con moderación todavía, al ingreso de las nuevas tecnologías y comenzó a plantear un cambio cultural que apunta al centro de la estructura burocrática del estado cubano: "quien trabaje más, cobrará más".

Aún es temprano para comprobar la certeza de la frase "la historia me absolverá", que pronunció Fidel Castro en su alegato durante el juicio por el frustrado intento de toma del cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Pero sí es posible asegurar que hay un espacio ganado en la historia para el proceso revolucionario que triunfó el 1 de enero de 1959, hace 50 años.



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