OSSE: Restringido de 11 a 17
18/12/2008

China conmemoró 30 años de reformas y apertura económica



China conmemoró ayer el trigésimo aniversario del comienzo de su política de reforma y apertura económica, que desató un proceso de crecimiento impactante y convirtió al país en la cuarta economía mundial, con una ceremonia en la que el presidente, Hu Jintao, prometió mantener el rumbo y velar por una estabilidad social «sin la cual se puede perder todo».

El máximo líder chino señaló en el Gran Palacio del Pueblo, ante unas 6.000 personas, que las directrices fundamentales para los próximos años serán «continuar la apertura económica iniciada por Deng Xiaoping, de la que depende el desarrollo económico del país».

Según Hu, presidente y secretario general del Partido Comunista de China, el proceso debe seguir siendo regido por el PCCh, lo que aleja las esperanzas de apertura de un régimen obsesionado con el control social y el temor a una desestabilización.

El jefe de Estado destacó también que el país seguirá cooperando con el mundo pacíficamente «mediante la política de multilateralidad en los organismos internacionales».

Hace 30 años, de la mano de Deng, llamado el «Pequeño timonel», China decidió abandonar la economía planificada de Mao Tsé Tung, el «Gran timonel», e incorporarse al libre mercado, movida que denominó «socialismo con características chinas». Se crearon Zonas Económicas Especiales en las que se comenzaron a aplicar políticas de libre mercado, como en la provincia sureña de Cantón, que ahora es el principal núcleo exportador del país, con un crecimiento anual medio del 13,8% en estos 30 años.

Evolución

En 1978, China era la 32ª economía del mundo, su Producto Bruto Interno (PBI) representaba el 1,8% del total mundial, el comercio exterior era de 20.600 millones de dólares y el 80% de la población era campesina. Con un crecimiento anual medio del 9,8% en estos 30 años, China contribuye ahora con el 6% del PBI mundial y su comercio exterior se ha multiplicado por 105 hasta alcanzar el año pasado los 2,17 billones de dólares.

Además, todas las previsiones apuntan a que a fines de este año China superará a Alemania y se convertirá en la tercera economía del mundo, sólo por detrás de EE.UU. y Japón.

Si China creció un 11,9% en 2007, este año mostró una clara tendencia a la baja con un avance del 10,6% en el primer trimestre, del 10,4% en el segundo y del 9,9% en el tercero. Se trata de cifras igualmente impactantes, pero el régimen necesita asegurarse tasas de crecimiento superiores al 9% para crear los empleos que reclaman los 10 millones de personas que se incorporan cada año al mercado de trabajo.

La caída de la demanda en la Unión Europea y en EE.UU. ha paralizado también por primera vez desde el inicio de la apertura económica las exportaciones, que hasta ahora eran uno de los principales motores de la economía china.

El cierre o traslado de más de mil fábricas en Cantón y las primeras huelgas y protestas por la pérdida masiva de empleos en las últimas semanas provocadas por la crisis han provocado alarma en el Gobierno, siempre preocupado por mantener la estabilidad social y evitar revueltas.

El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad entre ricos y pobres de 0 a 1, aumentó de 0,4 a 0,47 en China entre 1993 y 2004, por encima del límite del 0,4 establecido como riesgo de alarma social, según el informe Indicadores Clave 2007 del Banco Asiático de Desarrollo (BAD).

Para evitar tensiones sociales, y a pesar de la apertura, el Gobierno chino continúa controlando, por ejemplo, los precios de los combustibles, que mantiene de forma artificial por debajo de los internacionales, aunque la actual crisis obligó a una ligera suba este año.

Corrupción

En estos 30 años de reforma económica, el entramado político y empresarial chino también se ha visto salpicado por numerosos casos de corrupción, muchos de ellos con miembros del PCCh implicados, otra de las principales causas de descontento entre la población.

Con la consolidación de la economía china, algunos expertos locales consideran que es el momento de saltar del sector industrial al de servicios, motor de las economías desarrolladas, tras 30 años de industrialización que han hecho que China cuente hoy también con algunas de las ciudades más contaminadas del planeta.

Hacer frente a la actual crisis económica y la paralización de las exportaciones, y ocupar el puesto de liderazgo mundial que muchos esperan de China, son algunos de los retos a los que se enfrenta la economía china en el futuro, mientras muchos esperan aún la reforma política del gigante comunista.

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