OSSE: Restringido de 11 a 17
18/12/2008
La Cumbre de Brasil culminó con un importante documento y apuntó a la creación de la Unión de América Latina y el Caribe

Impulso a la integración y críticas a los países desarrollados por la crisis global

En la segunda jornada de la Cumbre de América Latina y el Caribe, la Presidenta argentina destacó la necesidad que los países de América Latina y el Caribe tengan un "sistema de decisiones". También señaló la importancia de reformular reglas y su cumplimiento igualitario de todos los países.

Reunidos por primera vez sin el auspicio de Estados Unidos ni de Europa, los mandatarios de América Latina y el Caribe, convocados en Brasil, alzaron su voz contra los países ricos y trazaron la hoja de ruta para la creación de la Unión de América Latina y el Caribe.

La decisión de crear este organismo continental, que excluye a Estados Unidos y Canadá y que aspira a relegar aún más a la Organización de Estados Americanos (OEA), no figura en la resolución final de la primera Cumbre de América Latina y el Caribe convocada por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

El objetivo, explicó ayer el presidente de México, Felipe Calderón, en la rueda de prensa final de la Cumbre, es que la Unión comience a funcionar a comienzos del 2010, coincidiendo con el bicentenario del inicio del proceso de independencia de varios países de la región.

Calderón explicó que el futuro organismo multilateral englobará a todos los países de América Latina, desde Río Bravo hasta la Patagonia, y contará con una estructura y funciones permanentes.

Este impulso a la integración ha sido la más importante decisión adoptada por los mandatarios reunidos en Brasil, que aprobaron también una declaración final en la que alzaron su voz contra los países ricos y les pidieron que asuman su responsabilidad en la crisis económica.

Las críticas que han venido realizando los líderes latinoamericanos contra los países desarrollados y los organismos financieros multilaterales quedaron reflejadas en un texto lo suficientemente abierto, como para no herir susceptibilidades y dar cabida a las dispares sensibilidades de la región, desde México -con el conservador Felipe Calderón-, hasta el régimen comunista cubano de Raúl Castro, estrella debutante de la cita brasileña.

En la declaración, los mandatarios expresaron su "gran preocupación" por la crisis financiera y recordaron que "los países desarrollados fueron los causantes de la crisis y que por ende deben asumir los costos de su solución".

Los países en vías de desarrollo, continuó el texto, "no deben ser penalizados por prácticas financieras no sustentables en los países desarrollados", una idea en la que insistieron varios de los participantes en la Cumbre, durante sus intervenciones ante el pleno, como la argentina Cristina Fernández.

El documento reclamó la participación de los países en desarrollo en la construcción de una "nueva arquitectura financiera internacional", con una regulación eficiente y transparencia en el funcionamiento del sistema financiero mundial.

Entre las medidas para hacer frente a la crisis, los mandatarios encomendaron a sus ministros de Hacienda elaborar una estrategia para facilitar el pago de intercambios comerciales con monedas locales y evaluar la experiencia de una posible moneda común.

América Latina pidió también a los países ricos reglas estables de comercio y la eliminación de los subsidios agrícolas.

Además, abogó por una reforma de Naciones Unidas para democratizar sus órganos principales, en especial el Consejo de Seguridad.

El crecimiento de la xenofobia y la discriminación preocupó profundamente a los líderes latinoamericanos, que condenaron la "criminalización de los flujos migratorios y las medidas que atentan contra los derechos humanos de los migrantes".

La libre circulación de personas, señaló el documento, "es tan importante como la circulación de bienes y los flujos financieros".

Al margen de la declaración final, Argentina, Venezuela y Brasil suscribieron un texto propio de condena contra el racismo, la discriminación y la intolerancia religiosa y reafirmaron su compromiso para fortalecer los mecanismos de promoción de los Derechos Humanos.

Más allá de las críticas hacia los países ricos, a los que responsabilizan también del cambio climático y sus nefastas consecuencias para el Tercer Mundo, los mandatarios reiteran su apuesta por la cooperación Sur-Sur y se comprometen a analizar fórmulas conjuntas para impulsar el desarrollo.

En materia política, subrayaron su compromiso con el derecho de los Estados a construir "su propio sistema político, libre de amenazas, agresiones y medidas coercitivas unilaterales en un ambiente de paz, estabilidad, justicia, democracia y respeto a los derechos humanos".

Además, la Cumbre aprobó resoluciones particulares que instan al diálogo para resolver el contencioso entre el Reino Unido y Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas; piden a EE.UU. que levante el bloqueo impuesto contra Cuba y solicitan a la Comisión Europea que otorgue a Panamá los beneficios de un régimen especial de estímulo para el período 2009-2011.

Este miércoles, en la segunda jornada de la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) en Costa do Sauípe, la presidenta Cristina Fernández destacó un tema "que deberemos seguir abordando que es la construcción de un sistema de decisiones, que nos permita ser operativos y contar con instrumentos que den resultados concretos, que es lo que esperan las sociedades"

Durante su discurso, la mandataria expresó su satisfacción por el ingreso de Cuba al Grupo Río, y marcó que es "un espacio de donde nunca debió haber salido".

También, la Presidenta señaló la importancia de reformular las reglas y aplicarlas a todos los países por igual "hay un mundo que aún con las reglas que no compartimos, hay países que las cumplen o son obligados a cumplirlas, y países que no cumplen esas reglas", manifestó la jefa de Estado.

Cristina Fernández señaló que la crisis internacional "no es una crisis económica y financiera, sino que es de orden político, que también tenía un sistema de decisión" en el cual decidía "un grupo reducido de países". En ese sentido, señaló que "el sistema fue altamente ineficiente e ineficaz"

La mandataria agregó que "existe un doble estándar inadmisible", por medio del cual Estados Unidos es el "único país autorizado a no cumplir las reglas que los demás países deben cumplir bajo pena de ser condenados como gobiernos populistas, deficitarios e ineficientes"

Al respecto, la mandataria destacó la importancia "del cambio de reglas" a las Naciones Unidas, pero también que esas reglas "sean cumplidas por todos", y dio el caso del Reino Unido que no cumple con las resoluciones del organismo respecto a las Islas Malvinas.

"Una de las claves es reclamar no sólo un cambio de reglas sino que las reglas sean cumplidas por todos, que las resoluciones sean cumplidas por todos", afirmó la Presidenta.

La jefa de Estado consideró en otro tramo de su discurso que "nuestro espacio geográfico y político debe estar preparado" para el siglo XXI con "un sistema de decisión y defensa", que cuente con la participación de los gobiernos de la región.

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