OSSE: Restringido de 11 a 17
10/12/2008

La pobreza, la mayor asignatura pendiente

Mientras la inflación es más baja, el PBI creció y las cuentas públicas lograron equilibrarse, hoy la Argentina tiene prácticamente el mismo porcentaje de pobres que cuando se reinstauró la democracia. La inequidad territorial.

Poco después del retorno de la democracia, la Argentina enfrentaba un porcentaje de hiperinflación récord, que alcanzaba 2.688%; la deuda pública nacional llegaba al valor máximo de los últimos 100 años (representaba 64% del PBI) y 19% de las personas vivía bajo la línea de pobreza. Veinticinco años después, algunos indicadores han mejorado, pero otros se han mantenido e, incluso han empeorado.

Así, en lo que respecta al crecimiento, el PBI alcanzó, en 2007, su valor máximo desde 1983 ($ 359.170 millones) mientras que la inflación se ubicó en 8,5% según el Indec y entre 20 y 25% según las consultoras privadas.

El porcentaje de personas que vive bajo la línea de pobreza sólo descendió un punto desde 1983 (está en el 17,8%), aunque este porcentaje también está en duda para muchos por la manipulación estadística oficial y, según esas voces, sería mayor incluso a la de hace 25 años (es más, un estudio de la consultora SEL dice que abarca al 32% de la población).

La democracia reapareció este año en la Argentina con un nivel de endeudamiento que condicionó a los sucesivos gobiernos: en 2001, la deuda pública nacional trepó a U$S 144,5 mil millones, mientras que en los años posteriores al default se ubicó en valores cercanos a los 132,6 mil millones de dólares.

Además, el déficit de las cuentas públicas marcó buena parte de este cuarto de siglo, que sólo logró tener superávit desde al año 2003. “El fin de la política de déficit es uno de los logros más destacables de estos 25 años de democracia”, explicó Luciana Díaz Frers, directora del Programa de Política Fiscal del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

“No obstante, todavía es necesario enriquecer el debate tanto presupuestario como en las otras reformas fiscales pendientes. La mejora en el acceso a los servicios básicos no podrá lograrse sin una reforma integral del sistema de coparticipación”, añadió.

En cambio, los indicadores referidos a educación, arrojan una notable mejoría. La tasa neta de escolarización en el nivel medio aumentó de 59,3 en 1991, a 69,7 en 2001. Además, la tasa de analfabetismo, que en 1980 era de 6,1, se redujo a 2,8 en 2001.

Por su parte, la sanción de la Ley del Financiamiento Educativo prevé aumentar para 2010 la inversión en Educación, Ciencia y Tecnología a 6% del PBI anual.

“La democratización en el acceso al sistema educativo, sobre todo en el nivel secundario, fue un logro muy significativo del período”, señaló Axel Rivas, director del Programa de Educación de Cippec, quien destacó que la cantidad de alumnos del nivel secundario casi se duplicó desde 1983.

En materia de salud, si bien existe una clara baja en los índices de mortalidad nacionales, la desigualdad entre las jurisdicciones es alarmante: mientras que la mortalidad infantil en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue de 8,3 en 2006, el índice marcó 24,2 para Formosa en el mismo año. Por su parte, el índice de mortalidad materna porteño fue de 1,8 en 2006, mientras que el de Jujuy, 16,5.

Al respecto, el Cippec, que editó la “Agenda pública, a 25 años de democracia”, una publicación que repasa la evolución de las principales políticas públicas en democracia para averiguar qué pasó con esos y otros indicadores en este último cuarto de siglo, señaló además que “la Argentina mantiene amplias regiones cuyo perfil sanitario no se condice siquiera con el de una Nación emergente”. Agencia DyN

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